Día de la Mujer Trabajadora: homenaje a Lili StCyr
Esta semana se celebra el Día de la Mujer Trabajadora: 8 de marzo. Para sumarnos a los festejos, hemos decidido presentaros a una mujer trabajadora, emprendedora, luchadora e independiente, cuya fascinante vida bien merece este pequeño homenaje.
Lili St Cyr (nacida Willis Marie Van Schaack el 3 de junio de 1918 en Minneapolis) fue una famosísima artista de striptease que se convirtió en la reina del burlesque durante los años 40 y 50 en Estados Unidos. Una extraordinaria belleza rubia de movimientos elegantes y provocadores que fue conocida como la Primera Dama del desnudo o la Bomba Atómica.
Pero detrás de esa cara angelical y ese cuerpo de deseo se esconde la verdadera mujer trabajadora, a la que admiramos por su fuerza y su actitud. Estas cualidades le permitieron crear la vida que ella quería para sí misma y vivirla a su manera única y diferente, sin prestar atención a todos aquellos que la criticaban o no la comprendían.
Lili inició su carrera en los escenarios del burlesque por casualidad: pensó que sería más fácil que ser camarera. Muy pronto intuyó el partido que podía sacar a sus actuaciones y trazó su trayectoria hasta la fama: un camino duro pero seguro que le llevaría hacia una vida de lujos y placeres, alejada de sus orígenes humildes e infelices.
Nadie imagina que una actuación de striptease requiera mucho más talento que la belleza física de su protagonista. Pero Lili no tardó en demostrar lo contrario. Ella ideó sus propias actuaciones para marcar la diferencia: escenas aparentemente corrientes e inocentes pero cargadas de sensualidad; como el striptease inverso en el que, en lugar de desvestirse, empezaba con un placentero baño de espuma en mitad del escenario y, con ayuda de una criada, se iba preparando para una cita. O The Flying G, en el que su tanga estaba atado a un hilo de pescar y un fuerte tirón lo hacía volar hacia el balcón mientras las luces se apagaban. Sus apariciones eran provocativas y elegantes, pero jamás rozaron la picardía -a veces tan vulgar- característica del burlesque.


Fue la primera mujer que trasladó el espectáculo del burlesque a Las Vegas, donde actuó durante muchos años. Fue la primera stripper americana que triunfó en Europa. Y fue, sin duda, la stripper mejor pagada: Lili ganaba más de 100.000 dólares al año (de la época), y hacía ganar mucho más a los clubs en los que actuaba.
Seis matrimonios, romances con Orson Wells o Yul Brenner, varios arrestos por indecencia, muchas portadas y unos cuantos intentos de suicidio acompañaron la fama y el dinero de Lili. Fue tan fría en el amor como en los negocios -llegó a reconocer que si fuera un hombre no se molestaría en casarse-, y escondió siempre su faceta de mujer trabajadora: fingía disfrutar de una vida cómoda y llena de placeres. Pero la realidad era otra. Paradójicamente, Lili sufría pánico escénico: se ponía nerviosa al sentirse observada incluso en una fiesta. Para ella, su única función era entretener a un público al que no miraba a los ojos mientras actuaba, pero consideraba que el burlesque no era un arte. Estaba orgullosa de lo que había alcanzado, pero no de los medios con los que lo logró: hubiera preferido ganarse la vida en un negocio “legítimo” y no tuvo problemas en confesarlo.
Fue muy criticada por algunas de sus opiniones políticas y religiosas, pero sobre todo por su actitud hacia la maternidad, en línea con una polémica muy actual. Lili renunció a ser madre por el simple -y aplastante- motivo de que el mundo está sobrepoblado. Consideraba que sería una buena madre, pero decidió no serlo, y esta decisión no le hacía ser menos mujer ni sentirse incompleta. Afirmó que si algún día sentía ese vacío, adoptaría un bebé que la necesitara más que un bebé propio.
Lili St Cyr se retiró de los escenarios con una última actuación en Las Vegas en 1970, cuando tenía 52 años. Por primera vez en su vida, Lili tenía tiempo para vivir y descansar. Sin embargo, el final de su carrera artística despertó su lado emprendedor. En esa época, el striptease se convirtió en algo popular y accesible para cualquier mujer: muchas acudían a cursos de striptease para aprender a bailar y a usar lencería provocativa como las artistas profesionales. Para atender esta creciente demanda, Lili se reinventó creando su propia línea de lencería, Undie World of Lili St. Cyr, con prendas en catálogos que se pedían por correo. Una vez más, Lili se anticipaba a su tiempo con este moderno concepto de venta.
La última etapa de su vida Lili la pasó en soledad. De alguna manera, sus años de fama y glamour le pasaron factura en la vejez: avergonzada de su aspecto físico por no ser ya tan perfecto, Lili decidió no recibir visitas y vivir en su particular reclusión del mundo. Pero no fue un final trágico: una vez más, consistió en una decisión propia y asumida por una mujer con ideas claras.
Esta semana queremos rendir homenaje a esta mujer trabajadora de pensamiento tan moderno. Consciente de su situación y del poder de su extraordinaria belleza, renunció a las comodidades de una vida casera para valerse por sí misma y alcanzar sin ayuda la vida que siempre soñó. Lili St Cyr demostró ser valiente en una época difícil para la mujer, y consiguió algo aún más importante que la fama: consiguió ser diferente.
Fuentes:
Dessous: A History of Lingerie, Gilles Neret, Ed. Taschen
http://www.imdb.com/name/nm0820506/bio
http://m.blog.daum.net/camusong3/16149517?categoryId=665232
Interview Leslie Zemeckis, Striptease Goddess Lili St. Cyr: https://www.youtube.com/watch?v=lsAKLAhqysU
Lili St Cyr Interview, Part 1: https://www.youtube.com/watch?v=-sVBzbUqhhU
Lili St Cyr Interview, Part 2: https://www.youtube.com/watch?v=oyxGbYVjTAo
Existen muchas actrices hermosas en Hollywood, pero Lili St. Cyr, era excepcional. Si se observa detenidamente sus facciones y su cuerpo, se podrá ver como esa extraordinaria genética, una combinación de belleza y facciones verdaderamente exóticas para una mujer rubia de ojos rasgo-felinos azules, con nariz y labios perfectos. No me extraña que millones de hombres se quedaran enloquecidos de esta portentosa belleza, hasta Marilyn, se inspiró en ella.
Gracias, Evan N.! Efectivamente, no es de extrañar: además de ser toda una belleza fue una mujer valiente y emprendedora, muy adelantada a su época. Lili St. Cyr es una gran inspiración para muchas mujeres.